La extracción de Nicolás Maduro y su esposa, ejecutada en la madrugada del 2 de enero de 2026, se ha consolidado como el hito militar más relevante de la década. Según revelaciones del portal especializado Galaxia Militar, la “Operación Resolución Absoluta” no fue un evento aislado, sino la culminación de un despliegue estratégico que Washington inició en septiembre de 2025. Esta presencia sostenida en el Mar Caribe permitió al gobierno de Donald Trump coordinar capacidades aéreas, navales y anfibias de respuesta inmediata, operando desde Puerto Rico y el territorio continental estadounidense.
En los meses previos al asalto, Estados Unidos intensificó sus maniobras bajo la fachada de operaciones antidrogas, logrando la destrucción de lanchas rápidas y activos logísticos. El punto de quiebre ocurrió el 17 de diciembre de 2025, cuando se impuso un bloqueo naval parcial destinado a interceptar las exportaciones petroleras venezolanas. La ofensiva escaló el 24 de diciembre con ataques selectivos mediante cohetes contra infraestructuras portuarias. Pese a que la inteligencia venezolana anticipaba un conflicto prolongado, la velocidad y precisión del ataque final neutralizaron a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) por sorpresa.
El núcleo de la fuerza de tarea estuvo liderado por el grupo de ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford, el buque más avanzado de su clase, garantizando la superioridad aérea y defensa antimisiles. Este despliegue fue reforzado desde Puerto Rico con cazas F-35 de quinta generación, drones MQ-9 Reaper y plataformas de guerra electrónica. La combinación de submarinos de propulsión nuclear y fuerzas de operaciones especiales fue determinante para penetrar el anillo de seguridad en Caracas y trasladar a los detenidos hacia Nueva York.








