Durante décadas, el público asumió que el mayor éxito de Paquita la del Barrio era un desahogo personal contra un antiguo amor. Sin embargo, el autor del tema, Manuel Eduardo Toscano, reveló recientemente que la verdadera inspiración de la canción no fue una decepción amorosa, sino una crítica mordaz al poder político en México. El compositor detalló que los insultos más famosos de la música ranchera fueron escritos pensando originalmente en la figura de Carlos Salinas de Gortari, presidente de México entre 1988 y 1994, utilizando el despecho como un disfraz para evadir la censura de la época.
Toscano explicó que la idea surgió tras notar la euforia del público ante las frases fuertes de la cantante. Aunque Francisca Viveros Barradas —nombre real de la artista— inicialmente dudó en grabar la pieza por la agresividad de sus versos, terminó convirtiéndola en un fenómeno cultural en todo el continente. De esta forma, lo que nació como una denuncia encubierta a la corrupción y las injusticias del poder, se transformó en un himno de empoderamiento femenino y resistencia frente al machismo, consolidando a Paquita como una de las voces más desafiantes y críticas de la música popular latinoamericana.








