Las fuerzas rusas lanzaron una nueva oleada de ataques con drones contra la capital de Ucrania durante la madrugada de este lunes 12 de enero de 2026. Los bombardeos impactaron infraestructuras críticas en un momento de vulnerabilidad extrema para la población, que enfrenta temperaturas gélidas de hasta veinte grados bajo cero. Según informes de la administración militar de Kiev, la caída de restos de drones provocó incendios en edificios no residenciales, mientras que la defensa aérea se mantuvo activa para interceptar la mayoría de los proyectiles lanzados desde territorio ruso. El presidente Volodímir Zelenski denunció que estas acciones buscan generar una catástrofe humanitaria al degradar deliberadamente el sistema energético del país durante el periodo más frío del año, dejando a cientos de miles de hogares sin calefacción ni electricidad.

La situación es especialmente crítica debido a los daños acumulados tras el bombardeo masivo del pasado 9 de enero, que dejó a cerca de medio millón de familias sin suministro eléctrico en la región de Kiev. En ciudades como Odesa y Cherníguiv también se reportaron ataques que afectaron la red de distribución de agua y gas, obligando a los ciudadanos a refugiarse en puntos de ayuda humanitaria para cargar dispositivos y recibir asistencia básica. A pesar de los esfuerzos de los equipos de reparación, el déficit de generación obliga a implementar cortes programados de energía en varias zonas del país. Mientras tanto, las autoridades locales han instado a los residentes que tengan la posibilidad a abandonar temporalmente las áreas más afectadas, ante la dificultad de garantizar el suministro térmico en condiciones climáticas tan severas.









