Rusia continúa explorando el desarrollo del Proyecto 23000 Shtorm, una propuesta ambiciosa diseñada por el Centro Estatal de Investigación Krylov para construir un portaaviones de nueva generación. A diferencia del Almirante Kuznetsov, el único buque de este tipo con el que cuenta el país actualmente, el Shtorm representaría un cambio de paradigma al enfocarse exclusivamente en operaciones aéreas, dejando atrás el concepto soviético de crucero portaaviones. Con un desplazamiento estimado de entre 90.000 y 100.000 toneladas, la embarcación contaría con dimensiones comparables a los gigantes de la clase Nimitz o Ford de Estados Unidos.
El diseño destaca por la incorporación de propulsión nuclear mediante reactores de la serie RITM, lo que garantizaría una autonomía prolongada necesaria para misiones en regiones estratégicas como el Ártico. Una de las innovaciones tecnológicas más relevantes del proyecto es su sistema híbrido de cubierta, que combinaría la tradicional rampa de despegue tipo ski-jump con catapultas electromagnéticas modernas. Esta configuración permitiría a la Armada rusa operar una variedad más amplia de aeronaves con mayor eficiencia, acercándose a los estándares operativos de las potencias navales occidentales.
Pese a sus avanzadas especificaciones, el Shtorm enfrenta serios obstáculos para concretarse, principalmente debido a las limitaciones económicas y de capacidad industrial. El costo de construcción superaría los 5.000 millones de dólares, una cifra compleja de asumir en el actual contexto de presiones presupuestarias derivadas del conflicto en Ucrania. Además, la industria naval rusa, aunque en proceso de recuperación, todavía debe demostrar que posee la infraestructura necesaria para fabricar una plataforma de tal magnitud desde cero, manteniendo el proyecto hasta ahora como una propuesta sin confirmación oficial de inicio.








