A medida que avanzan las negociaciones entre las dos potencias en territorio estadounidense, el Kremlin ha expresado una mezcla de optimismo cauteloso y frustración. Según el gobierno ruso, aunque existe una dinámica positiva tras las reuniones en Florida, “fuerzas externas” buscan impedir un acuerdo definitivo.
🏛️ El marco de la negociación: De Alaska a Florida
Las conversaciones actuales se rigen por los acuerdos alcanzados entre Vladímir Putin y Donald Trump durante la cumbre de agosto pasado:
- Reuniones productivas: El enviado estadounidense, Steve Witkoff, confirmó que el representante ruso Kiril Dmítriev mantuvo encuentros constructivos este fin de semana para avanzar en el plan de paz diseñado por la administración Trump.
- Compromiso ruso: Washington asegura que Moscú mantiene un “pleno compromiso” con el cese del conflicto, algo que Putin ratificó en su reciente conferencia de prensa anual, donde afirmó que “la pelota está en el tejado” de Ucrania.
⚠️ Denuncias de sabotaje diplomático
Serguéi Riabkov lanzó una advertencia directa durante su intervención en el club de debate Valdái:
- El “influyente grupo”: Rusia acusa a una coalición de países europeos y a Kiev de realizar esfuerzos “maliciosos” para torpedear los diálogos cada vez que se detecta un avance.
- Llamado a Washington: Moscú instó a la Casa Blanca a actuar de manera más enérgica para neutralizar estos intentos de desestabilización diplomática.
- El obstáculo ucraniano: Para el Kremlin, la resistencia de los patrocinadores europeos es el principal freno para alcanzar la estabilidad regional.
🚩 Las condiciones inamovibles de Moscú
Pese a la disposición al diálogo, Rusia dejó claro que no cederá en sus puntos estratégicos fundamentales:
- No a treguas temporales: Se rechaza cualquier “alto el fuego provisional” que solo sirva para rearmar a las tropas contrarias.
- Reconocimiento constitucional: Cualquier acuerdo debe respetar la inclusión de las cuatro regiones ucranianas anexionadas en 2022 dentro de la Constitución rusa.
- Solución de raíz: El pacto final debe resolver las causas originales que, según Moscú, provocaron la intervención militar.
Mientras los enviados de EE. UU. también sostienen encuentros con altos mandos ucranianos, como Rustem Umérov y Andrí Gnátov, la presión internacional aumenta para definir si el plan de paz de Trump logrará consolidarse antes de que termine el año 2025.








