Rusia lanzó un ataque masivo contra territorio ucraniano la noche de este lunes 26 de enero de 2026, utilizando un total de 138 drones de larga distancia. Según el reporte oficial de la Fuerza Aérea de Ucrania, sus sistemas de defensa lograron interceptar 110 unidades, aunque otros 21 dispositivos impactaron en 11 localidades distintas del país. Estos bombardeos sistemáticos, que se han intensificado desde el 9 de enero, mantienen bajo presión el sistema energético ucraniano, dejando a millones de civiles sin servicios básicos de luz y calefacción en medio del invierno más crudo de las últimas décadas.
En una acción de represalia, Ucrania dirigió sus drones hacia la región de Krasnodar, en el sur de Rusia, logrando impactar una refinería de petróleo clave para la logística enemiga. El Ministerio de Defensa ruso confirmó el derribo de 40 drones ucranianos durante la madrugada, la mayoría concentrados en el sector sur de la Federación. Kiev mantiene como prioridad estratégica el ataque a plantas de procesamiento de crudo para asfixiar la principal fuente de financiamiento de la maquinaria de guerra del Kremlin, en un intercambio de fuego que ya es una constante en las retaguardias de ambos países.








