El príncipe Guillermo y su esposa, Kate Middleton, mantienen un pago anual de trescientas siete mil quinientas libras esterlinas por el alquiler de la propiedad denominada Forest Lodge, situada en el parque de Windsor. La divulgación de los términos financieros del contrato de arrendamiento, estipulado por un periodo de veinte años, se hizo pública a través de informes periodísticos locales que detallan la administración de los bienes inmuebles vinculados a la Corona. El reporte surge luego de cuestionamientos públicos sobre las exenciones y tarifas preferenciales que beneficiaron previamente a otros integrantes de la dinastía en sus respectivos domicilios de residencia.

La vivienda familiar cuenta con un amplio espacio habitacional que incluye comodidades deportivas y lacustres, facilitando la continuidad de las actividades escolares de sus tres hijos en las cercanías de la localidad. La mudanza del núcleo familiar desde el palacio tradicional hacia esta nueva infraestructura periférica significó una mejora en la privacidad habitual del entorno, aunque motivó el despliegue de estrictas normativas de control perimetral y seguridad electrónica que generaron inconformidad entre los habitantes circundantes del sector.








