Un crimen atroz ha conmocionado a la ciudad de Itumbiara, en el estado de Goiás, Brasil. Thales Machado, secretario municipal de Gobierno, atacó con un arma de fuego a sus dos hijos de 12 y 8 años dentro de su residencia, para luego quitarse la vida. Antes de cometer el acto, el político difundió una carta de despedida en la que justificaba su decisión basándose en el descubrimiento de una infidelidad de su esposa y asegurando que los niños, a quienes llamó “ángeles”, debían partir con él. Pese a ser trasladados de urgencia a un centro asistencial, el hijo mayor falleció a las pocas horas, mientras que el menor perdió la vida un día después tras permanecer en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Días después del suceso, Sarah Tinoco Araújo, madre de los menores y esposa de Machado, publicó un comunicado en el que reconoció haber cometido errores en su matrimonio, pero fue enfática al señalar que “nada justifica la tragedia” que destruyó a su familia. En sus palabras, describió a sus hijos como víctimas inocentes que no tenían relación con los conflictos de la pareja y que estaban llenos de sueños. La mujer expresó vivir sumida en el arrepentimiento y pidió perdón a su círculo cercano, mientras la comunidad brasileña debate con indignación el impacto de la violencia extrema y el feminicidio/filicidio extendido en el ámbito político y familiar.








