Nemesio Oseguera Cervantes se distinguió de otros capos por su extremo hermetismo y la escasez de registros visuales. A diferencia de figuras mediáticas, la biografía del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación se resume en apenas un puñado de fotografías que van desde sus arrestos juveniles en California durante los años ochenta hasta las fichas de búsqueda de la DEA. Entre las imágenes más destacadas se encuentran sus retratos de detención en San Francisco de 1986 y 1989, la icónica ficha frontal con fondo azul y algunas capturas familiares filtradas donde aparece junto a su hijo, “El Menchito”.


Este vacío iconográfico alimentó el mito de un criminal discreto que evitaba el foco público mientras expandía su dominio. Las escasas fotografías fueron fundamentales para que las agencias de inteligencia de México y Estados Unidos lograran identificarlo tras años de seguimiento. Tras su muerte en el operativo del pasado 22 de febrero, estas piezas de archivo cobran una nueva relevancia histórica. Las autoridades federales trabajan ahora en los peritajes forenses para ratificar la identidad del hombre que, pese a su poder, logró mantenerse como un enigma visual para el mundo entero.










