El dinamismo habitual de la Terminal Terrestre de Guayaquil ha experimentado un cambio drástico debido a la entrada en vigencia del toque de queda en nueve provincias del país. Ante la restricción de movilidad que rige de 23:00 a 05:00, las cooperativas de transporte interprovincial se han visto obligadas a reorganizar sus turnos y cancelar las frecuencias que coinciden con el horario prohibido. Esta medida afecta principalmente a las rutas de larga distancia hacia destinos como Esmeraldas, donde las empresas han adelantado su último despacho a las 14:30 para evitar que las unidades queden retenidas en carretera, lo que representa una caída significativa en los ingresos diarios del sector.
Los representantes de diversas operadoras coinciden en que el impacto financiero es severo, con pérdidas estimadas en miles de dólares por la cancelación de hasta doce frecuencias diarias por empresa. Mientras las rutas cortas hacia localidades cercanas mantienen un flujo regular durante las horas laborales, los servicios ejecutivos y de encomiendas también han sufrido modificaciones, eliminando los turnos de la madrugada y retrasando las primeras salidas hasta después de las 05:30. Para mitigar el golpe económico, algunas cooperativas planean incrementar la frecuencia de salidas durante el día, buscando concentrar la demanda en el horario permitido.
Por su parte, la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil informó que las instalaciones principales cerrarán sus puertas a las 21:00, mientras que las terminales satélites de Pascuales y vía a la Costa operarán hasta la misma hora para asegurar que los usuarios y trabajadores retornen a sus hogares a tiempo. Las autoridades han exigido a las cooperativas mantener la documentación técnica al día y comunicar de manera clara los nuevos horarios en las boleterías. Se recomienda a la ciudadanía planificar sus traslados con antelación, dado que la oferta de transporte se ha trasladado casi en su totalidad a la franja matutina y vespertina.








