La selección de Senegal se consagró bicampeona del continente africano al derrotar a Marruecos en una final marcada por la tensión y el arbitraje polémico. El mediocampista Pape Gueye anotó el único tanto del encuentro apenas iniciada la prórroga, sellando un triunfo histórico para el conjunto dirigido por Pape Thiaw. El partido estuvo a punto de interrumpirse cuando el técnico senegalés ordenó a sus futbolistas retirarse del campo en protesta por un penal concedido al equipo local, aunque la mediación del capitán Sadio Mané permitió que el juego continuara.

La oportunidad más clara para el conjunto marroquí estuvo en los pies de Brahim Díaz, quien falló un lanzamiento penal al intentar una ejecución de lujo que fue contenida por el arquero Édouard Mendy. Con esta victoria, Senegal se adjudicó un premio total de doce millones de dólares, cifra que representa un incremento significativo respecto a ediciones anteriores. Mientras los senegaleses celebran su segundo título continental, Marruecos deberá esperar para romper una sequía que se extiende desde 1976, tras no poder aprovechar su condición de anfitrión ante sesenta mil espectadores.








