Un juez federal en San Diego dictó este miércoles una sentencia de 200 meses de prisión (equivalentes a 16 años) contra Jinchao Wei, exingeniero del portaaviones USS Essex. Wei fue hallado culpable de seis delitos graves tras confirmarse que, durante un periodo de 18 meses, filtró información técnica y operativa sensible a un oficial de inteligencia chino. El exmarinero, quien trabajaba en el mantenimiento del buque, admitió haber entregado datos críticos sobre sistemas de armas y operaciones aéreas a cambio de pagos en efectivo, a pesar de haber sospechado desde el inicio que su contacto era un espía extranjero.
El esquema de espionaje comenzó en 2022 a través de redes sociales, donde Wei fue contactado por un oficial que fingió ser empleado de una corporación naval china. Durante el año y medio que duró la conspiración, el exmarinero recibió más de 12.000 dólares como pago por la entrega de 60 manuales técnicos. Según el Departamento de Justicia, Wei utilizó aplicaciones de mensajería encriptada para enviar la información, ignorando las advertencias de sus allegados. En una carta dirigida al tribunal, el sentenciado intentó justificar sus actos alegando sentimientos de “timidez y soledad”, argumentos que fueron desestimados ante la gravedad del compromiso a la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Este caso se suma a una serie de detenciones por espionaje dentro de las filas de la Armada, como la condena de Wenheng Zhao en 2024. Las autoridades militares han expresado su profunda preocupación por la vulnerabilidad de los mandos medios ante tácticas de reclutamiento por parte de servicios de inteligencia extranjeros. Con esta sentencia, el sistema judicial estadounidense busca enviar un mensaje contundente sobre las consecuencias de la traición y el soborno en sectores estratégicos de la defensa nacional.








