El inicio de la temporada 2026 de la Fórmula 1 ha sido sacudido por una noticia extraoficial de alto impacto: Toto Wolff, director de Mercedes, estaría liderando una negociación para adquirir el 24% de las acciones de Alpine. Según reportes de The Telegraph, la operación alcanzaría los 520 millones de euros, correspondientes a la participación que actualmente posee el grupo inversor Otro Capital. Esta movida estratégica no solo busca fortalecer la alianza técnica entre ambas escuderías —Mercedes ya suministra motores a Alpine—, sino también frenar definitivamente las intenciones de Christian Horner de regresar al “Gran Circo” como propietario.
El trasfondo de esta adquisición se centra en la histórica rivalidad entre Wolff y Horner. El exdirector de Red Bull había manifestado su interés en el mismo paquete accionario de Alpine tras su salida de la escudería austriaca en 2025. Sin embargo, Wolff estaría utilizando su posición como proveedor clave de motores para presionar al Grupo Renault y asegurar que Horner quede fuera de cualquier sociedad. Mientras figuras como Zak Brown (McLaren) critican la multipropiedad de equipos por posibles conflictos de intereses, Mercedes se posiciona para controlar indirectamente el futuro de la escuadra donde militan Franco Colapinto y Pierre Gasly, consolidando un bloque de poder frente a sus rivales.








