Los trabajadores de la petrolera estatal Petroperú iniciaron una huelga de setenta y dos horas en protesta contra el proceso de reestructuración de la compañía, el cual califican como una “privatización encubierta”. La movilización, que cuenta con el respaldo de autoridades locales de Talara y centrales sindicales nacionales, busca frenar el plan gubernamental que encarga a Proinversión la división y concesión de los activos de la empresa a operadores privados. Los gremios advierten que esta medida no solo pone en riesgo miles de puestos de trabajo, sino que también podría impactar negativamente en el precio de los combustibles y en la soberanía económica del país a largo plazo.
Por su parte, el directorio de la empresa, presidido por Elba Rojas, garantizó la continuidad de las operaciones y el suministro normal de hidrocarburos en todo el territorio nacional a pesar de la paralización. El gobierno, a través de la ministra de Economía, Denisse Miralles, ha reiterado que el Estado mantendrá el control de los activos y que la intervención es necesaria para sanear las finanzas de la petrolera, que arrastra deudas superiores a los cinco mil millones de dólares. Mientras los sindicatos exigen la renuncia de la titular de Economía, la administración central continúa con el plan de fragmentar el patrimonio de la empresa en bloques concesionables para intentar revertir las millonarias pérdidas acumuladas.








