El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, y el defensor del pueblo, Alfredo Ruiz, presentaron sus renuncias formales este miércoles ante la asamblea nacional. Ambos funcionarios, que lideraron los organismos judiciales desde dos mil diecisiete, fueron piezas fundamentales en la estructura de control del chavismo y enfrentaron constantes señalamientos internacionales por la falta de independencia institucional. Tras la dimisión, el parlamento aprobó designar a Saab como defensor del pueblo encargado, mientras que la fiscalía general quedará bajo la gestión temporal del abogado Larry Devoe. Este movimiento marca un punto de quiebre en la transición política que atraviesa el país tras la caída de Nicolás Maduro.
Durante su mandato, Saab fue reconocido por encabezar procesos judiciales contra líderes opositores y por justificar detenciones masivas en contextos de protesta social, desestimando siempre la existencia de presos políticos. Por su parte, Alfredo Ruiz recibió críticas de organismos de derechos humanos por su alineamiento con el régimen y la nula autonomía de la defensoría ante las denuncias de abusos estatales. Aunque ambos habían sido ratificados recientemente para extender sus períodos hasta el año dos mil treinta y uno, la instauración del nuevo régimen y la presión institucional precipitaron sus salidas. La asamblea deberá iniciar ahora los procesos legales para elegir a los reemplazos definitivos de estos cargos.








