El Gobierno de Trinidad y Tobago reconoció formalmente a Delcy Rodríguez como la autoridad máxima de Venezuela, tras el cambio de mando ocurrido a inicios de este año por la captura de Nicolás Maduro. El canciller trinitense, Sean Sobers, justificó la postura basándose en la nueva realidad política del país vecino y en la necesidad de normalizar las relaciones bilaterales. Este movimiento diplomático resulta significativo dado el historial de Trinidad y Tobago como aliado estratégico de Estados Unidos en la región, país que también otorgó el reconocimiento oficial a la dirigente chavista el mes pasado.
La decisión busca facilitar el envío de una misión de alto nivel a Caracas para retomar negociaciones sobre yacimientos de gas estratégicos. Los proyectos Dragon y Loran-Manatee son el eje central de esta reactivación, debido a su ubicación compartida en la frontera marítima y su importancia para la seguridad energética de Puerto España. A pesar de este acercamiento, persisten fricciones diplomáticas, como la restricción vigente sobre la primera ministra Kamla Persad-Bissessar. Desde enero, la gestión interina de Rodríguez ha priorizado reformas económicas y la reapertura del sector energético para atraer inversión extranjera y estabilizar la economía.








