El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, describió como “muy triste” el arresto de Andrew Mountbatten-Windsor y sostuvo que el episodio resulta perjudicial para la familia real británica. Las declaraciones fueron realizadas ante periodistas a bordo del Air Force One, donde reiteró que la situación representa un golpe para la monarquía. El expríncipe fue detenido en Sandringham por la policía del Valle del Támesis bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, en el contexto de las investigaciones vinculadas a Jeffrey Epstein.
Andrés permaneció 11 horas bajo custodia en la comisaría de Aylsham antes de ser liberado bajo investigación. Las autoridades continúan las pesquisas relacionadas con su etapa como enviado especial para comercio e inversión y el presunto intercambio de información confidencial. El rey Carlos III expresó profunda preocupación y reafirmó que la ley debe seguir su curso, mientras la investigación mantiene la atención internacional sobre el impacto institucional del caso.








