El escenario geopolítico global experimenta un giro inesperado este lunes 19 de enero de 2026. El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, confirmó haber recibido una invitación personal de su homólogo estadounidense, Donald Trump, para ser uno de los fundadores de la Junta de la Paz, el organismo encargado de supervisar la transición y el nuevo Gobierno en Gaza. El Ministerio de Exteriores bielorruso calificó la propuesta como un paso hacia una “paz duradera” y expresó su ambición de que este nuevo ente extienda sus competencias para construir una arquitectura de seguridad global más amplia.
Este acercamiento entre Minsk y Washington es el resultado de un proceso de normalización iniciado a mediados de 2025, que incluyó gestos significativos por parte de Lukashenko, como la liberación de cientos de presos y líderes opositores. La invitación de Trump no se limitó a Bielorrusia; Rusia y Kazajistán también confirmaron este lunes haber recibido propuestas idénticas para integrarse al organismo. La presencia de potencias aliadas de Moscú en una iniciativa liderada por Estados Unidos sugiere una estrategia de equilibrio multilateral para garantizar la estabilidad en el territorio palestino.
La Junta de la Paz contará con un equipo de alto perfil que combina la experiencia diplomática británica de Tony Blair con el círculo más cercano de Trump, representado por Jared Kushner y el secretario de Estado, Marco Rubio. Para las autoridades bielorrusas, su participación representa una oportunidad para reinsertarse plenamente en el diálogo internacional y resolver conflictos que van más allá del mandato original propuesto. Se espera que en las próximas semanas se definan las competencias exactas y el alcance operativo que este organismo tendrá sobre la administración de Gaza.








