Un coronel de la Policía Nacional, quien ejercía funciones como comandante distrital en el norte de la capital, finalizó su carrera institucional el 28 de febrero de 2026. Su salida se formalizó mediante un telegrama de la Dirección Nacional de Administración de Talento Humano que confirmó el cese voluntario de sus funciones junto a otros servidores. Este retiro ocurre 55 días después de que una uniformada presentara una denuncia ante la Fiscalía de Pichincha, acusándolo de intentar besarla y realizar tocamientos no consentidos dentro de una oficina policial en enero pasado.
La desvinculación voluntaria del oficial genera implicaciones directas en el ámbito administrativo. Expertos en derecho penal señalan que, al no estar ya en servicio activo, el proceso disciplinario interno de la institución policial queda sin efecto, permitiendo que el implicado mantenga los beneficios de su rango. No obstante, la justicia ordinaria mantiene el curso de la denuncia penal para determinar la responsabilidad del exjefe policial en los hechos reportados. La víctima sostiene que el sospechoso utilizó comentarios ofensivos y su jerarquía para amedrentarla, un caso que ha expuesto posibles patrones de acoso dentro de las filas policiales en la provincia de Pichincha.








