La tensión en el fútbol ecuatoriano ha escalado a niveles institucionales tras la decisión de Liga Pro de reprogramar el partido entre Universidad Católica y Emelec. Pablo Ortiz, presidente del conjunto capitalino, calificó la medida de “ilegal” y aseguró que su plantilla cumplirá con la programación original presentándose en el estadio este sábado. El directivo sostiene que no existen argumentos reglamentarios válidos para el diferimiento y advirtió que su club dejará constancia de lo que considera una gestión irregular por parte del organismo rector del torneo.
Denuncias de presión y contactos previos
Ortiz reveló detalles sobre supuestos intentos de influir en la posición de Universidad Católica antes de que se hiciera pública la resolución oficial:
- Llamadas de la candidatura: El titular camarata afirmó haber recibido dos llamadas de José David Jiménez, candidato a la presidencia de Emelec, solicitando que fuera Católica quien pidiera el aplazamiento. “Le dije que no y el señor perdió la compostura”, relató Ortiz.
- Solicitud del interventor: Confirmó también la recepción de un correo electrónico del abogado Jorge Luis Sánchez, interventor del “Bombillo”, con el mismo pedido, el cual fue rechazado formalmente por el club quiteño al no encontrar motivos justificados.
- Control Económico: Ante los señalamientos de Miguel Ángel Loor sobre el control financiero, Ortiz respondió tajantemente que toda la documentación fue entregada a tiempo y que la demora en el análisis es responsabilidad exclusiva de Liga Pro.
La postura de la “Chatoleí” pone a Liga Pro en una situación comprometedora, ya que el equipo se dispone a realizar el protocolo de presentación en el escenario deportivo este sábado. Esta controversia surge en un momento delicado para Emelec, que atraviesa un proceso de intervención y una crisis administrativa que ha dificultado su normal funcionamiento en el inicio de la temporada 2026.








