El USS Gerald R. Ford (CVN 78), el portaaviones más grande y avanzado del mundo, se ha consolidado como el eje operativo de la Operación Southern Spear (Lanza del Sur) en este inicio de febrero de 2026. Bajo las directrices del presidente Donald Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, este gigante nuclear —que ingresó al Caribe el 16 de noviembre de 2025— tiene la misión de “detectar, interrumpir y degradar” las capacidades de los carteles y grupos narcoterroristas. Con sus 337 metros de eslora y el innovador sistema de lanzamiento electromagnético (EMALS), el Ford no solo proyecta poder militar, sino que funciona como un centro de inteligencia móvil que coordina una flota híbrida de buques tripulados y sistemas autónomos.
La presencia del portaaviones es parte de una estrategia de “presencia con propósito” del Carrier Strike Group Twelve (CSG-12). Esta fuerza de tarea no opera sola: está integrada con el USS Iwo Jima y unidades de la Infantería de Marina, extendiendo su vigilancia desde las costas del Caribe hasta el Pacífico Oriental. Para Washington, el despliegue es una respuesta directa al flujo de fentanilo y cocaína, calificando a las redes criminales como una amenaza inmediata a la seguridad nacional. Sin embargo, en el contexto geopolítico actual, su ubicación cerca de las costas venezolanas también se interpreta como un factor de disuasión clave tras la captura de Nicolás Maduro en enero.








