El tetracampeón del mundo, Max Verstappen, concluyó la primera semana de entrenamientos de pretemporada con sensaciones positivas sobre el desempeño del nuevo monoplaza RB22. Tras completar una extensa jornada de vueltas en el trazado de Barcelona, el piloto subrayó que el equipo ha iniciado el proceso de preparación para el Mundial de 2026 con solidez. Durante las pruebas, se puso especial énfasis en la integración de la unidad de potencia, un componente en el que la escudería ha trabajado durante los últimos años y que finalmente debutó en pista con una fiabilidad alentadora.

El diseño del coche sorprendió al lucir un color azul brillante en homenaje a los monoplazas de principios de la década de 2010. Pese al éxito inicial, Verstappen advirtió que aún queda trabajo de análisis y configuración pendiente antes de los próximos test oficiales en Baréin, programados para el mes de febrero. El objetivo de la escudería es optimizar todos los sistemas antes del arranque de la temporada oficial en el Gran Premio de Australia. El equipo técnico aprovechará las siguientes seis jornadas de pruebas para comprender a fondo el comportamiento del motor en condiciones de carrera.








