Las calles de Minneapolis registraron graves disturbios luego de que un agente federal disparara a un ciudadano venezolano durante un operativo de control de tráfico. Según el Departamento de Seguridad Nacional, el sujeto se resistió violentamente al arresto e intentó huir a pie tras estrellar su vehículo. En medio del forcejeo, otras dos personas atacaron al funcionario con diversos objetos, lo que provocó que el oficial accionara su arma en lo que calificó como defensa propia. El herido fue trasladado a un centro médico con lesiones que no comprometen su vida, mientras que los demás involucrados en la agresión permanecen bajo custodia policial para las investigaciones pertinentes.

La situación generó una movilización inmediata de manifestantes que se enfrentaron a las fuerzas del orden con lanzamientos de objetos, recibiendo como respuesta gases lacrimógenos y granadas aturdidoras. El alcalde Jacob Frey y el jefe de policía local instaron a la calma, calificando la protesta de asamblea ilegal debido al nivel de hostilidad alcanzado. Este suceso ocurre en un clima de alta tensión social en la ciudad estadounidense, apenas una semana después de otro incidente mortal que involucró a un agente de inmigración. Las autoridades federales han reforzado su presencia en la zona mientras intentan contener la ola de indignación ciudadana que ha estallado.









