Nemesio Oseguera Cervantes consolidó al Cártel Jalisco Nueva Generación tras la fragmentación del Cártel del Milenio en 2010. Tras su deportación desde Estados Unidos en los años noventa, el capo michoacano construyó un imperio criminal que aprovechó la reciente pugna interna del Cártel de Sinaloa para expandir su dominio global. Bajo su mando, la organización se especializó en el tráfico de metanfetaminas y cocaína, ganándose el apelativo del “nuevo rey de la droga” por medios internacionales. Su estrategia se basó en el uso de violencia extrema, masacres y una capacidad financiera sin precedentes que lo posicionó como el objetivo prioritario para la justicia estadounidense.
El crecimiento del CJNG se aceleró debido a las presiones militares contra todas las facciones de Sinaloa y la guerra frontal de la administración Trump contra el fentanilo. Oseguera Cervantes, por quien se ofrecía una recompensa de quince millones de dólares, dirigía una estructura con presencia en casi todo el territorio mexicano y rutas internacionales consolidadas. Su trayectoria, que inició en la comunidad rural de Aguililla, terminó este domingo en un operativo federal que desarticuló la cúpula de la organización más agresiva de la última década. El abatimiento del capo marca el fin de una era de expansión criminal caracterizada por los bloqueos coordinados y desafíos directos al Estado.








