La construcción del Estadio Nacional de El Salvador ha alcanzado un hito clave con el izaje de las primeras piezas de su imponente cubierta metálica. Ubicado en Antiguo Cuscatlán, este megaproyecto de 100 millones de dólares se perfila como el escenario deportivo más grande y moderno de Centroamérica. El diseño arquitectónico, inspirado en una gota de agua, contempla una estructura de techo que pesará cerca de 14.000 toneladas. Según el Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador, las obras avanzan según el cronograma previsto, transformando los terrenos de la antigua escuela militar en un complejo de vanguardia que cumplirá con todos los estándares internacionales de la FIFA.

El estadio contará con zonas VIP, palcos empresariales, tecnología de iluminación inteligente y accesos adaptados para personas con discapacidad, superando en aforo a cualquier otra instalación de la zona. Esta obra es parte de una estrategia nacional para fortalecer la infraestructura deportiva y atraer torneos de nivel mundial. Con una capacidad para 50.000 personas, el recinto no solo será la sede oficial de la selección nacional, sino también un símbolo de la renovación urbana y el desarrollo logístico del país. Las autoridades esperan que la culminación de la estructura principal defina el perfil arquitectónico de San Salvador para la próxima década.









