El pederasta estadounidense Jeffrey Epstein realizó su última transacción financiera el 5 de julio de 2019, apenas 24 horas antes de ser detenido por cargos de tráfico sexual. Según documentos desclasificados por la justicia de Estados Unidos y publicados por la cadena BBC, Epstein adquirió el lujoso palacio Bin Najil, ubicado en el exclusivo sector del Palmeral de Marrakech, por un valor de 14,95 millones de dólares. No obstante, la operación fue cancelada por su contador, Richard Kahn, tres días después del pago, una vez que el arresto del millonario se hizo público a nivel mundial.
La propiedad, una construcción de estilo tradicional marroquí que requirió el trabajo de 1300 artesanos, contaba con extensos jardines y piscinas. Expertos sugieren que el interés de Epstein en esta ubicación radicaba en que Marruecos no posee un tratado de extradición vigente con Estados Unidos, lo que le habría proporcionado un escondite seguro. Sin embargo, antiguos socios del financiero afirman que su intención era simplemente mantener un estilo de vida ostentoso tras un posible retiro. La vinculación de Epstein con el país africano data de 2002, cuando asistió a la boda del rey Mohamed VI junto a su cómplice Ghislaine Maxwell.
El caso ha generado nuevas repercusiones políticas en el Reino Unido, salpicando al exministro Peter Mandelson, quien ha sido interrogado por supuestamente filtrar información confidencial al magnate. Los reportes indican que Epstein buscaba propiedades en Marrakech desde 2008 y que incluso envió a Virginia Giuffre, una de sus principales denunciantes, a explorar terrenos en Tánger años antes. Esta revelación añade un nuevo capítulo a la compleja red de influencias y propiedades que el financiero utilizó para evadir a las autoridades y continuar con sus actividades delictivas en diversas jurisdicciones internacionales.








