La International Football Association Board y la FIFA acordaron este 28 de febrero de 2026 el desarrollo de una normativa que sancionará a los futbolistas que se tapen la boca para hablar con sus oponentes. Esta iniciativa, impulsada tras las denuncias de discriminación del brasileño Vinícius Júnior, busca evitar que los jugadores oculten expresiones racistas o conductas antideportivas ante las cámaras y el cuerpo arbitral. Según lo establecido en la reunión anual celebrada en Gales, la medida contempla la aplicación de tarjetas amarillas como sanción inmediata y se espera que entre en vigor antes del inicio de la próxima Copa Mundial en Norteamérica.
Durante la asamblea también se ratificaron cambios reglamentarios sobre la ejecución de penales, permitiendo la repetición del cobro en casos de doble toque involuntario del balón. Asimismo, se aprobaron protocolos para agilizar el ritmo de los partidos, incluyendo una cuenta regresiva de cinco segundos para saques de banda y meta, y un tiempo límite de diez segundos para las sustituciones. El sistema VAR ampliará sus facultades permitiendo la revisión de segundas amonestaciones erróneas y fallos en la identificación de jugadores sancionados. Estas reformas integran un paquete global que prioriza la transparencia disciplinaria y la erradicación de cualquier forma de intolerancia en el deporte rey.








