La madrugada de este lunes, el gendarme Nahuel Gallo aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza, en Buenos Aires, poniendo fin a un cautiverio de quince meses en Venezuela. Gallo, quien permanecía detenido desde el 8 de diciembre de 2024, viajó en un avión privado fletado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), tras una extensa travesía que incluyó escalas técnicas en Guayaquil (Ecuador) y Arica (Chile). A su llegada, fue recibido en un emotivo encuentro por su esposa, María Alexandra Gómez, y su hijo Víctor, en medio de un fuerte despliegue de seguridad y presencia oficial.
En la pista de aterrizaje lo esperaban figuras clave del Gobierno argentino, entre ellos el canciller Pablo Quirno; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la senadora Patricia Bullrich y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil. Aunque el gendarme no ofreció declaraciones a los medios de comunicación, su retorno fue celebrado por organizaciones de derechos humanos. “Su templanza es tremenda. Bienvenido a casa, Nahuel”, expresó Elisa Trotta, secretaria del Foro Argentino para la Defensa de la Democracia, quien también estuvo presente en la terminal aérea.
La AFA, bajo la consigna “El fútbol, un puente humanitario”, fue la entidad que lideró las gestiones para su liberación mediante un acuerdo con la Federación Venezolana de Fútbol (FVF). El caso de Gallo había generado una amplia movilización en su provincia natal, Catamarca, y en diversos sectores políticos que exigían su libertad. Tras completar los trámites migratorios y de salud pertinentes, se espera que el gendarme se traslade a su provincia de origen para continuar con su proceso de reintegración familiar tras más de un año de incertidumbre jurídica en territorio venezolano.








