La candidata de derecha Keiko Fujimori y el aspirante de izquierda Roberto Sánchez protagonizaron este domingo el único debate presidencial programado antes de la segunda vuelta electoral en Perú. Durante un encuentro que se extendió por dos horas y media, los postulantes centraron sus intervenciones en los ejes de seguridad ciudadana, economía, educación, salud y derechos humanos. La jornada estuvo marcada por una constante confrontación verbal en la que la lideresa de Fuerza Popular y el exministro del gobierno de Pedro Castillo se responsabilizaron recíprocamente de agudizar las crisis institucionales y el auge del crimen organizado en el territorio peruano.
El concepto de “caos” se convirtió en el eje discursivo de la noche. Fujimori se postuló como la alternativa capaz de restaurar el orden público frente a los altos índices de extorsión y sicariato, asociando la postulación de su rival con el desorden administrativo de la gestión pasada. Por su parte, el líder de Juntos por el Perú tildó a su oponente de “Señora Kaos” con el fin de atribuirle el bloqueo legislativo y las sucesivas destituciones presidenciales promovidas por el fujimorismo en la última década. La réplica de la candidata no se hizo esperar, vinculando directamente a Sánchez con Pedro Castillo y criticando su alianza electoral con el líder ultranacionalista Antauro Humala.
En el bloque socioeconómico, Sánchez reprochó a la bancada fujimorista el respaldo a polémicas reformas legislativas que, a su criterio, entorpecen la persecución penal de las bandas delictivas, al tiempo que la acusó de beneficiar a los sectores agroexportadores con exoneraciones impositivas que redujeron la recaudación fiscal en 20000 millones de soles. Fujimori defendió dichas normativas argumentando que el sector agrícola constituye un motor generador de empleo formal, acusando al bloque de izquierda de pretender restringir la inversión privada. Ante los cuestionamientos sobre el manejo macroeconómico, Sánchez aseguró que respetará la propiedad privada y que prevé mantener a Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva.
Hacia el cierre del careo, el debate derivó en alusiones de índole personal e histórico. Fujimori reconoció haber cometido errores en su trayectoria pública y defendió su experiencia recorriendo las provincias del país durante 30 años a pesar de los distanciamientos familiares ventilados por su contrincante. En su mensaje final, Roberto Sánchez recordó las derrotas sufridas por el fujimorismo en los balotajes de los últimos tres procesos electorales, convocando a las agrupaciones políticas opositoras a unificarse de cara a la jornada de votación del próximo 7 de junio.








