El inicio de la era técnica 2026 en la Fórmula 1 no ha estado exento de controversia. Tras la carrera inaugural en Melbourne, Max Verstappen y Lando Norris expresaron su profundo descontento con las nuevas normativas de la FIA, centrando sus quejas en la gestión de la unidad de potencia y el comportamiento del chasis. Verstappen, tetracampeón del mundo, fue tajante al calificar el reglamento como “antirracero”, comparando la actual dinámica de ahorro de energía con la Fórmula E y señalando que la categoría está perdiendo su esencia de “Fórmula 1 con esteroides” para convertirse en un ejercicio de gestión de baterías.
Por su parte, Lando Norris advirtió sobre los riesgos de seguridad que implican las diferencias de velocidad generadas por el despliegue aleatorio de energía. El piloto de McLaren describió situaciones donde la diferencia de ritmo entre un coche que recarga y uno que ataca puede llegar a los 50 km/h, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de accidentes graves. Norris lamentó que se haya pasado de conducir los “mejores autos de la historia” a los “peores”, subrayando que el espectáculo se siente artificial y depende excesivamente de decisiones automatizadas del motor. Ante este escenario, la comunidad del automovilismo aguarda una respuesta de la FIA para posibles ajustes antes de las siguientes rondas del mundial.








