La propuesta del gobierno de Estados Unidos para que Italia ocupe el lugar de Irán en la próxima Copa del Mundo ha generado un rechazo unánime tanto en la FIFA como en el gobierno italiano. Gianni Infantino, presidente de la federación internacional, ha señalado que el reglamento impide esta maniobra, ya que ante una hipotética ausencia del equipo iraní, el cupo debería ser asignado a otro representante de la Confederación Asiática, siendo Emiratos Árabes Unidos el primer candidato por méritos deportivos. Actualmente, el seleccionado iraní tiene previsto disputar sus encuentros de la fase de grupos en las sedes estadounidenses de Los Ángeles y Seattle, pese a las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto bélico en la región.
En territorio transalpino, la iniciativa ha sido recibida como un agravio a la dignidad deportiva nacional tras su eliminación en la repesca ante Bosnia-Herzegovina. Ministros del gobierno italiano, como Giancarlo Giorgetti y Andrea Abodi, calificaron la idea de vergonzosa e inapropiada, subrayando que el acceso a la competición debe dirimirse exclusivamente en el terreno de juego. Esta es la segunda ocasión en que Paolo Zampolli, enviado de Donald Trump, intenta sin éxito promover la inclusión administrativa de Italia en una cita mundialista, tras un intento similar en 2022 que tampoco prosperó ante las autoridades del fútbol mundial.








