La pobreza en la ciudad de Nueva York alcanzó al 26 % de su población durante el año 2024, una cifra que duplica el promedio nacional de Estados Unidos y marca el tercer año consecutivo de incrementos. Según el estudio Poverty Tracker de la Universidad de Columbia, la crisis de asequibilidad ha provocado que más de la mitad de los neoyorquinos experimenten dificultades para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y servicios médicos. Este fenómeno no se limita exclusivamente a los sectores de menores ingresos, pues incluso familias con percepciones de hasta 100,000 dólares anuales reportaron privaciones económicas debido al encarecimiento de la vida en la metrópoli.

El informe vincula este deterioro social con la implementación de recortes federales en la red de protección, especialmente en el programa de asistencia alimentaria SNAP. Estas medidas han endurecido los requisitos de acceso y eliminado exenciones para grupos vulnerables como adultos mayores, veteranos y personas sin hogar. Ante este panorama, expertos de organizaciones como Robin Hood advierten que la privación económica se ha convertido en la norma para la mayoría de los ciudadanos, quienes deben elegir diariamente entre pagar el alquiler o comprar alimentos frescos. Los investigadores subrayan la urgencia de ampliar programas locales de vales de vivienda y créditos fiscales infantiles para estabilizar la economía de las familias neoyorquinas.








