A través de sus canales oficiales y bajo la etiqueta de verificación de hechos, el estamento militar estadounidense aseguró que ninguna de sus unidades aéreas ha sido alcanzada por el fuego enemigo. Esta reacción surge tras un balance ofrecido por Teherán, en el que se adjudicaba la destrucción de naves mediante el uso de misiles y drones en una reciente oleada de ataques que incluyó objetivos en Tel Aviv y bases en Emiratos Árabes. La confrontación informativa se suma a la intensidad del conflicto bélico iniciado el 28 de febrero, evidenciando una guerra de narrativas donde el chequeo de datos se ha vuelto una herramienta crítica para combatir la desinformación y el uso de imágenes generadas artificialmente.
Por su parte, el presidente Donald Trump se pronunció desde la Casa Blanca sobre el avance de la operación denominada Furia Épica, asegurando que las capacidades militares de Irán han sido severamente diezmadas en apenas dos semanas. El mandatario afirmó que la nación persa ha perdido gran parte de su armada, fuerza aérea y liderazgo estratégico, aunque evitó precisar una fecha exacta para el cese de las hostilidades. Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria, que opera de forma independiente a las fuerzas armadas regulares, sostiene que sus incursiones contra infraestructuras clave como el aeropuerto Ben Gurión han sido efectivas, manteniendo la tensión en su punto máximo en todo el Medio Oriente.








