La Confederación Africana de Fútbol invalidó el trofeo obtenido por Senegal en enero de 2026 tras aplicar los artículos 82 y 84 de su reglamento disciplinario. La medida responde al abandono temporal del campo por parte de los senegaleses durante la final en Rabat, en protesta por un penal dudoso. Aunque el encuentro se reanudó y Senegal venció en la prórroga, la entidad considera que la interrupción justifica la pérdida del título. Marruecos, cuyo dirigente Fouzi Lekjaa posee gran peso en la FIFA, asume el campeonato en medio de un clima de absoluta controversia geopolítica.
Las autoridades de Senegal exigieron una investigación internacional el 18 de marzo de 2026 debido a presuntas irregularidades en el proceso. Por su parte, el presidente de la institución, Patrice Motsepe, defendió la independencia de los jueces y negó cualquier trato preferencial hacia el reino marroquí. Expertos señalan que esta decisión administrativa empaña la integridad deportiva de la competición, mientras la Federación Marroquí sostiene que se limitaron a apelar las sanciones iniciales impuestas tras el caótico cierre del partido.








