Según informó el ministro del Interior, John Reimberg, la red operaba mediante perforaciones clandestinas en el poliducto Pascuales-Cuenca para extraer gasolina, diésel y gas licuado. El combustible robado era transportado en autotanques con guías de remisión falsificadas para ser insertado en el mercado formal a través de gasolineras en Guayas y otras provincias. Las investigaciones de diez meses vinculan a esta estructura con compañías señaladas en el caso Triple A, proceso en el que se investiga al alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, y a otras 21 personas por comercialización ilegal de combustible subsidiado.
La operación incluyó 14 allanamientos simultáneos en los distritos de Pascuales y Jujan, resultando en la detención de seis personas, mientras que dos permanecen prófugas. Durante las intervenciones se incautaron 10000 galones de combustible, se retuvieron cuatro autotanques y se clausuraron estaciones de servicio involucradas en la recepción del producto ilícito. Las autoridades mantienen abiertas nuevas líneas de indagación debido a los vínculos societarios de los vehículos retenidos con empresas mencionadas en otros procesos judiciales vigentes.








