En un movimiento estratégico para fortalecer la presencia aérea en una zona de alta tensión, cinco cazas F-35C Lightning II del Cuerpo de Marines de EE. UU. han sido trasladados desde la base MCAS Miramar hacia la región de Oriente Medio. Este despliegue, que incluyó una escala inicial en RAF Lakenheath (Reino Unido), representa la primera vez que esta variante específica —diseñada originalmente para operar desde portaaviones— se establece en bases terrestres para operaciones de combate. La integración de estos aviones forma parte de la operación “Furia Épica”, diseñada para disuadir amenazas regionales y proporcionar apoyo cercano a las fuerzas de infantería de marina en el Golfo Pérsico.
El refuerzo militar coincide con el avance del grupo anfibio liderado por el buque USS Tripoli y se suma a una robusta flota que ya incluye variantes F-35B y F-35A operando desde plataformas navales y bases aliadas. La llegada de los “Tomcats” ocurre en un contexto de crecientes hostilidades entre Irán e Israel, donde el intercambio de misiles y las operaciones aéreas han elevado el nivel de alerta. Gracias a su tecnología de sigilo y sensores avanzados, los F-35C se perfilan como el componente crítico para mantener la superioridad aérea y ejecutar misiones de alta complejidad en escenarios de combate activo.








