La confrontación bélica entre Estados Unidos e Israel contra el régimen de Irán ha provocado una alteración profunda en los mercados financieros durante su primer mes. El barril de petróleo Brent alcanzó los 112 dólares, mientras que el gas natural experimentó un incremento superior al 70%. Esta escalada de precios responde al temor global por la reducción de la oferta y a los daños registrados en nodos energéticos estratégicos. Paralelamente, las principales bolsas de valores en Europa y Asia sufrieron retrocesos significativos, reflejando un pesimismo generalizado ante una posible desaceleración económica derivada de la inflación y la expectativa de nuevas subidas en los tipos de interés.
En el ámbito político, el presidente Donald Trump postergó un ultimátum contra Irán hasta el 6 de abril para facilitar negociaciones sobre el bloqueo del estrecho de Ormuz. El mandatario estadounidense señaló que la economía iraní se encuentra seriamente afectada y reiteró su deseo de alcanzar un acuerdo que finalice las hostilidades. No obstante, cuestionó duramente la falta de apoyo militar de los aliados de la OTAN para asegurar el paso de buques cargueros en la región. Mientras sectores como el turismo y la banca reportan pérdidas por la crisis, empresas energéticas han logrado avances en sus valoraciones debido al encarecimiento sostenido de las materias primas.








