Un fuerte estruendo interrumpió la tranquilidad en la tercera etapa de Guayacanes el pasado sábado, cuando un vehículo particular omitió una señal de pare y colisionó contra un bus urbano en la intersección de la calle Enrique Gil Gilbert. El impacto fue tan severo que el automóvil terminó volcado sobre la calzada, esparciendo vidrios y restos de la carrocería hacia los negocios cercanos. Aunque en esta ocasión no se registraron heridos de gravedad, el incidente reavivó el temor de los residentes, quienes aseguran que los choques en esta esquina son recurrentes y representan un peligro constante para peatones y viviendas.
Los moradores del sector denuncian que en esta intersección se contabilizan entre cinco y ocho colisiones por semana, muchas de las cuales terminan en estrellamientos contra los cerramientos de las casas. Según los testimonios, la problemática se agravó tras el retiro de antiguos rompevelocidades, lo que permite que conductores provenientes de Sauces 5 y de la autopista Narcisa de Jesús transiten a exceso de velocidad. La situación es tan crítica que algunos propietarios han optado por instalar estructuras de hierro para proteger sus fachadas de los vehículos que pierden el control.








