La tradicional procesión del Cristo del Consuelo congregó a una multitud en el suroeste de Guayaquil durante este Viernes Santo. El recorrido de dos kilómetros y medio comenzó a las siete y veinte de la mañana desde el santuario en Lizardo García, donde los fieles pernoctaron en vigilia para elevar sus plegarias. Bajo un fuerte resguardo de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, la imagen avanzó entre cánticos y pétalos de rosas, mientras ciudadanos de todas las edades cumplían promesas, algunos caminando descalzos o cargando figuras religiosas. A pesar del intenso calor que obligó a la intervención de los cuerpos de socorro por fatiga térmica, la devoción se mantuvo firme hasta la llegada al monumento en el sector del Cisne Dos.

Al finalizar la caminata, el cardenal Luis Cabrera presidió una misa multitudinaria a los pies del monumento gigante, donde ofreció un mensaje centrado en la paz y la reconciliación. El religioso instó a los asistentes a dejar de lado el odio y buscar la unidad, recordándoles que la cruz es un símbolo de perdón y no solo de dolor. Entre los participantes se encontraban figuras públicas como la prefecta Marcela Aguiñaga y ciudadanos que, tras décadas de asistencia, pidieron por mejores condiciones de seguridad y empleo para el país. La jornada concluyó como una de las manifestaciones de fe más importantes de Ecuador, reafirmando el compromiso espiritual de una comunidad que ve en esta advocación una fuente de esperanza frente a las adversidades actuales.








