Un equipo de investigadores liderado por Haichao Li identificó un artefacto de hierro de origen meteórico en el yacimiento arqueológico de Sanxingdui, en el suroeste de China. El objeto, una herramienta alargada de aproximadamente 20 centímetros, fue hallado en posición vertical dentro de un pozo sacrificial y analizado mediante microscopía electrónica y espectroscopía de rayos X. Los resultados revelaron una aleación de hierro y níquel extraordinariamente homogénea, una característica que, según los expertos, sería imposible de lograr con las técnicas de fundición disponibles durante el periodo Shang tardío, reforzando la teoría de que el material proviene del espacio.
Lo excepcional de este descubrimiento radica tanto en su ubicación geográfica como en su naturaleza monometálica, convirtiéndose en el artefacto de hierro meteórico más grande documentado hasta ahora en el país. A diferencia de otros hallazgos en las Llanuras Centrales donde el hierro espacial se usaba solo como inserción en armas de bronce, esta pieza está fabricada íntegramente con el material celeste. Debido a su presencia en un contexto ritual y su fragilidad, los arqueólogos sugieren que el objeto poseía un alto valor sagrado y simbólico, representando una rareza tecnológica y espiritual para la comunidad que habitó la zona hace milenios.
Aunque la dureza de este hierro podría haber permitido trabajos específicos sobre otros metales, la investigación se centra ahora en determinar el origen exacto del meteorito. Por el momento, la estructura del hacha ha impedido realizar muestreos más profundos sin comprometer su integridad, por lo que el equipo científico planea emplear nuevas técnicas analíticas en el futuro. Este hallazgo se suma a otros ejemplos históricos de uso de hierro meteórico antes de la Edad del Hierro, como el famoso puñal de Tutankamón, y obliga a los especialistas a replantearse el alcance del intercambio y la manipulación de materiales exóticos en la antigua China.








