Los cuatro astronautas de la misión Artemis II de la NASA reportaron este lunes el avistamiento de formaciones geológicas inesperadas y variaciones cromáticas en la superficie de la cara oculta de la Luna. Durante un periodo de 40 minutos sin comunicación con la Tierra, Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen describieron la presencia de patrones geométricos, estructuras sinuosas y tonos de verde y marrón en el accidentado terreno lunar. Estos hallazgos, captados desde la nave Orion, han generado un alto interés científico debido a que la corteza de este sector del satélite es más gruesa y presenta menos llanuras volcánicas que la cara visible.
El histórico sobrevuelo se produjo luego de que la misión estableciera un nuevo récord de distancia para vuelos tripulados, alcanzando las 252.757 millas desde nuestro planeta y superando la marca impuesta por la misión Apolo 13 en 1970. Además de la recolección de datos, la tripulación fue testigo de fenómenos visuales poco comunes, como la observación simultánea de la puesta y salida de la Tierra. La astronauta Christina Koch comparó la apariencia de los cráteres más recientes y brillantes con diminutos agujeros en una pantalla de lámpara, destacando la nitidez con la que la luz atraviesa estas formaciones de impacto.
Tras restablecer el contacto con el centro de control, los miembros de la expedición compartieron mensajes de unidad y confirmaron que el cronograma de actividades se desarrolla según lo previsto. La agenda de los próximos días incluye la observación detallada de un eclipse solar antes de que la cápsula Orion inicie formalmente su trayectoria de retorno. Se estima que el viaje de regreso a la Tierra dure aproximadamente cuatro días, culminando una etapa crítica que servirá de base tecnológica para las futuras misiones de descenso humano sobre la superficie lunar.








