La eficacia de los fármacos inyectables GLP-1, como la semaglutida y la tirzepatida, presenta variaciones significativas entre los pacientes debido a factores genéticos. Un estudio publicado en la revista Nature, tras analizar datos de 28.000 usuarios, identificó variantes específicas en los genes GLP1R y GIPR que influyen directamente en la respuesta metabólica. Mientras que un pequeño porcentaje de personas logra reducir más del 25% de su peso inicial, aproximadamente un tercio de los pacientes obtiene resultados mínimos o nulos. Estas diferencias se asocian a la configuración del ADN, que puede potenciar la pérdida de grasa o incrementar la propensión a sufrir náuseas y vómitos severos.

La investigación destaca que los portadores de ciertas variantes en el cromosoma 6 muestran una mayor receptividad al tratamiento, perdiendo más kilogramos en periodos cortos. No obstante, la genética no es el único factor predominante, ya que la edad, el sexo y las condiciones médicas preexistentes también modulan la eficacia de estas terapias. Expertos en nutrición y organismos internacionales subrayan la importancia de la medicina de precisión para evitar el uso indiscriminado de estos medicamentos. El objetivo actual de la ciencia es predecir, mediante el perfil genómico, qué individuos se beneficiarán realmente del fármaco, garantizando un abordaje clínico seguro y personalizado.









