Para acogerse a la jubilación ordinaria por vejez, los afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social deben cumplir con distintos parámetros establecidos por la ley. Quienes tienen 60 años de edad requieren al menos 30 años de aportaciones, mientras que aquellos con 65 años o más necesitan un mínimo de 15 años de imposiciones. Existe también la posibilidad de jubilarse sin límite de edad si se cuenta con 40 años de servicios, o a partir de los 70 años con apenas diez años de aportes. Estos criterios aseguran que los trabajadores puedan planificar su retiro según su trayectoria laboral y estabilidad financiera.
El monto de la pensión se determina mediante un cálculo que promedia los cinco mejores años de sueldos del trabajador. Este promedio final se multiplica por un coeficiente que aumenta según el tiempo total de contribución; por ejemplo, 30 años de aportes otorgan un coeficiente de 0,7500, mientras que 40 años permiten recibir el 1,0000, equivalente al promedio íntegro. Ejemplos prácticos muestran que un trabajador con un promedio salarial de 1000 dólares recibiría 750 dólares mensuales tras 30 años de labores, cifra que ascendería a 812,5 dólares si decide trabajar cinco años adicionales, incentivando así la permanencia opcional en el mercado laboral para mejorar el ingreso durante el retiro.








