Las investigaciones forenses y pruebas genéticas de ADN confirmaron recientemente la identidad de Jennifer Banguera, una joven desaparecida desde 2022, cuyos restos fueron hallados como NN. El análisis pericial permitió al Ministerio del Interior vincular directamente a Andreína L. S. con este nuevo crimen, el cual presenta un patrón de violencia extrema similar al asesinato de su madre, Martha Solís, ocurrido en octubre pasado. En la vivienda de la procesada, ubicada en Sauces 9, la policía ya había encontrado pertenencias y tarjetas de crédito a nombre de Banguera, lo que inicialmente reavivó las sospechas sobre su responsabilidad en esta segunda muerte violenta.
Andreína L. S. ya fue sentenciada en primera instancia a 40 años de cárcel tras confesar ante un perito psiquiatra haber estrangulado y desmembrado a su progenitora sin mostrar arrepentimiento. El informe médico legal determinó que la mujer presenta un trastorno de personalidad antisocial y paranoide, evidenciando una peligrosidad excepcional. Actualmente, la procesada se encuentra recluida en la cárcel de máxima seguridad La Roca, mientras la justicia avanza en la nueva causa judicial por el asesinato de su amiga, un proceso que busca cerrar definitivamente el ciclo investigativo de ambos casos.
A pesar de la gravedad de este nuevo hallazgo, especialistas en derecho penal aclaran que la sentenciada no podrá recibir una condena superior a la que ya cumple. Según el Código Orgánico Integral Penal (COIP), aunque exista un concurso real de infracciones por múltiples delitos independientes, la acumulación de penas en Ecuador tiene un límite máximo infranqueable de 40 años. Expertos señalan que, a diferencia de otros sistemas jurídicos, la normativa nacional no permite la suma matemática ilimitada, lo que ha generado un debate sobre la necesidad de reformas legales ante casos de violencia tan inusuales y extremos.








