El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, finalizaron este viernes una cumbre bilateral de dos días en Pekín calificada por ambas partes como un esfuerzo para estabilizar sus relaciones estratégicas. Al cierre de las reuniones en el complejo gubernamental de Zhongnanhai, Trump celebró haber alcanzado acuerdos comerciales de gran envergadura y haber resuelto discrepancias complejas en materia económica y geopolítica. Sin embargo, el hermetismo y la cautela marcaron las horas posteriores al encuentro, debido a que el Ministerio de Relaciones Exteriores de China optó por no confirmar ni desmentir los detalles específicos aireados por el mandatario republicano.
Durante el viaje, enfocado en reabrir mercados para la agricultura, la aviación y la tecnología estadounidense, Trump aseguró que Pekín se comprometió a realizar una histórica compra de aeronaves Boeing, que iniciaría con un pedido de 200 aviones comerciales grandes y que podría ampliarse a futuro. Asimismo, el mandatario estadounidense señaló el interés de China por reanudar las importaciones a gran escala de petróleo y soja de origen norteamericano. En el ámbito tecnológico, aunque el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, integró la delegación oficial, no se hicieron anuncios sobre el levantamiento de las restricciones de exportación para los chips avanzados de inteligencia artificial, limitándose las conversaciones al inicio de un diálogo bilateral para establecer “barreras de seguridad” en el uso de esta tecnología.
En el plano geopolítico y de seguridad internacional, la cumbre abordó con prioridad la escalada bélica en el Medio Oriente. Trump afirmó que Xi Jinping le dio garantías de que China evitará suministrar material o asistencia militar a Irán, país que mantiene bloqueado el estratégico estrecho de Ormuz. Pese a que la cancillería china emitió un comunicado general exhortando a un alto el fuego duradero en la región y a la reapertura inmediata de las rutas marítimas comerciales, evitó responder de forma directa si colaborará activamente con Washington en dicha tarea.
Por otro lado, la cordialidad de los actos públicos se vio contrastada por la firme postura de Pekín respecto a Taiwán. De acuerdo con informes oficiales locales, Xi Jinping advirtió explícitamente a Trump que un manejo inadecuado del asunto por parte de la Casa Blanca podría derivar en un conflicto abierto entre ambas superpotencias. Ante la advertencia, Trump declaró a los periodistas a bordo del Air Force One que se limitó a escuchar la postura de su homólogo respecto a la independencia de la isla, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, ratificó de forma paralela que la política exterior y los compromisos de Estados Unidos respecto a Taiwán se mantienen sin variaciones.








