El Mercado Mayorista de Quito retomó sus operaciones habituales tras la finalización del toque de queda que rigió entre el 3 y el 18 de mayo de 2026, una medida que transformó la rutina de los transportistas de alimentos y golpeó la economía interna del centro de abastos. Durante los quince días de restricción, los conductores que trasladaban productos desde la Costa y la Sierra convivieron con la incertidumbre de pernoctar en gasolineras o en las carreteras aledañas esperando la apertura de la ciudad a las 05:00. A pesar de que la institución municipal diseñó un plan de contingencia para el ingreso ordenado de convoyes de hasta 250 unidades y evitó el desabastecimiento, los expendedores reportaron una reducción de hasta el 50 % en sus niveles de ventas debido a la severa limitación de los horarios comerciales.
El presidente del Mercado Mayorista, Becker Campoverde, calificó como efectiva la gestión logística implementada bajo el Decreto 370, aunque reconoció que entre el 4 y el 6 de mayo el predio sufrió un colapso operativo por la masiva afluencia de más de 2000 vehículos intentando ingresar simultáneamente. Por su parte, los comerciantes explicaron que el principal problema radicó en el almacenamiento prolongado de frutas y verduras, lo que aceleró el ciclo de descomposición de productos perecederos como la naranja y la papaya, obligándolos en muchos casos a desechar la mercadería. Con el levantamiento de la medida, el sector comercial espera una pronta reactivación que dinamice los días de feria y estabilice los ingresos de miles de familias que dependen de la cadena de distribución mayorista.








