Una intensa “cúpula de calor”, provocada por una masa de aire cálido proveniente del norte de África y atrapada bajo un sistema de altas presiones, ha generado temperaturas excepcionales en Europa occidental, elevando los termómetros a niveles propios del verano. El fenómeno climático obligó a las autoridades de varios países a activar alertas de salud y restricciones laborales para las actividades al aire libre. En Francia, la portavoz del gobierno, Maud Bregeon, confirmó que la administración vincula directa o indirectamente siete muertes con este episodio meteorológico, detallando que al menos cinco de ellas correspondieron a ahogamientos y otra al deceso de un ciudadano durante una carrera atlética en París. Ante la gravedad de la situación, el primer ministro Sébastien Lecornu convocó a una reunión ministerial de urgencia para el próximo jueves con el fin de evaluar la respuesta de las infraestructuras públicas.
De acuerdo con los reportes oficiales de las agencias meteorológicas, las jornadas previas marcaron hitos históricos para un mes de mayo. La oficina británica, Met Office, informó que Londres registró una temperatura inédita de 34,8 °C en Kew Gardens, un nivel calificado por los especialistas como inusual incluso para los meses de julio o agosto. Por su parte, la península ibérica se prepara para afrontar el pico de la emergencia hacia el fin de semana, previéndose “noches tropicales” generalizadas y máximas de hasta 38 °C en el suroeste de España. Científicos y meteorólogos internacionales coincidieron en que la frecuencia e intensidad de estas anomalías climáticas constituyen una evidencia directa del cambio climático en acción, advirtiendo a los gobiernos sobre la necesidad urgente de adaptar las normativas y los edificios públicos a un planeta en constante calentamiento.








