El cohete New Glenn, perteneciente a la empresa aeroespacial Blue Origin, explotó este jueves mientras se encontraba en la plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral, Florida, durante una prueba de encendido estático. La compañía propiedad del multimillonario Jeff Bezos emitió un breve comunicado a través de sus redes sociales confirmando que experimentaron una anomalía durante el ensayo, asegurando además que todo el personal técnico de la zona fue localizado a salvo. Las imágenes del incidente mostraron una densa columna de humo en la base de la estructura antes de que la gigantesca nave quedara completamente envuelta por una bola de fuego.
Tras el siniestro, el congresista por el estado de Florida, Mike Haridopolos, manifestó haber estado en contacto directo con el administrador de la NASA, Jared Isaacman, expresando su gratitud hacia los equipos de ingenieros y servicios de emergencia por su rápida respuesta ante el evento. Esta explosión representa el último golpe técnico para Blue Origin, que apenas el mes pasado enfrentó complicaciones cuando otro de sus vehículos New Glenn falló en su misión de colocar un satélite de comunicaciones en la órbita correcta, un hecho que mantiene abierta una investigación oficial sobre la fiabilidad de sus lanzadores.








