Los familiares, vecinos y allegados de los ocho jóvenes que desaparecieron en Daule y cuyos cuerpos fueron encontrados sin vida en Jujan se pronunciaron públicamente para defender la reputación de las víctimas. Ante las distintas versiones y la aparición de un cartel con amenazas criminales en el lugar del hallazgo que sugería una supuesta disputa de bandas, los allegados rechazaron de forma tajante cualquier relación de los jóvenes con organizaciones delictivas. Los habitantes del sector manifestaron que este hecho añade un dolor profundo a la tragedia y recalcaron que las víctimas eran personas buenas, conocidas y respetadas dentro de la comunidad.
De acuerdo con los testimonios de los núcleos familiares, la rutina diaria de los fallecidos estaba vinculada al trabajo agrícola, la mecánica de motocicletas, la construcción y los estudios secundarios. Los allegados explicaron que las actividades del grupo, como reunirse los fines de semana para jugar fútbol o realizar viajes recreativos en motocicleta, correspondían a la convivencia habitual de amigos del sector rural, donde la siembra y cosecha de arroz marca el ritmo económico de las familias. Entre las víctimas se encontraban padres de niños pequeños y un joven cuya esposa cursa un embarazo de cinco meses.
El caso, que se encuentra bajo la investigación de la UNASE tras la reciente asignación de un nuevo agente fiscal, comenzó el pasado 31 de mayo cuando los jóvenes perdieron contacto al viajar hacia Milagro para gestionar documentos de un vehículo. Tras superar las estimaciones iniciales de las autoridades forenses sobre los tiempos de entrega, los cuerpos fueron devueltos a sus familiares la tarde del jueves y trasladados en una caravana fúnebre hacia el sector de la T de Salitre. La comunidad insiste en que las indagaciones avancen con celeridad para esclarecer los motivos del crimen sin que se revictimice ni se dañe la memoria de los fallecidos.








