Un inusual y violento temporal sorprendió a las ciudades de Ibarra y Atuntaqui la tarde y noche de este jueves 11 de junio, provocando severas inundaciones que colapsaron la movilidad y anegaron decenas de viviendas y locales comerciales. La acumulación de agua, que en varios sectores superó el medio metro de altura, transformó las principales calzadas en verdaderos ríos, dejando múltiples vehículos particulares y taxis atrapados por daños en sus motores. Ante la emergencia, efectivos de los Cuerpos de Bomberos de ambos cantones y voluntarios civiles se activaron de inmediato para empujar los automotores a zonas seguras y rescatar a los ocupantes que entraron en pánico.
La fuerza de la correntada, que arrastraba lodo, piedras, ramas y basura, causó graves daños en la infraestructura urbana. En varias calles de ambas urbes, la presión del agua acumulada hizo que las tapas de las alcantarillas salieran disparadas y provocó el desprendimiento de adoquines. Una de las zonas más críticas se registró en el carril sur-norte de la vía E-35, justo en el ingreso a Ibarra, donde el colapso del sistema de drenaje paralizó el tránsito de esta arteria vial de alta circulación. Asimismo, los fuertes ventarrones desprendieron cubiertas de techos y derribaron árboles, afectando incluso a la iglesia matriz de Atuntaqui, donde los feligreses debieron organizar una minga urgente para evacuar el agua del templo y proteger el mobiliario religioso.
Tras una noche con reportes continuos al sistema ECU911, las autoridades se desplegaron este viernes 12 de junio en territorio para cuantificar los daños. Técnicos de la Secretaría de Riesgos, en coordinación con las municipalidades y el Ministerio de Inclusión Económica y Social, evalúan las estructuras de las viviendas que presentan peligro de derrumbe para activar planes de asistencia habitacional. Por otro lado, la emergencia se extendió al cantón Cotacachi, específicamente en la comunidad de Peribuela, donde una fuerte granizada destruyó por completo hectáreas de cultivos de maíz y frutales, dejando a los agricultores de la zona en una situación económica desesperada debido a las deudas adquiridas por créditos agrícolas.








